Entrevista con la editorial Dos Bigotes

Mientras leemos A Virginia le gustaba Vita, queremos traeros a las personas que posibilitaron la publicación de este libro: Alberto y Gonzalo, dos periodistas que dejaron los medios de comunicación para hacerse creadores de la editorial Dos Bigotes. Los entrevistamos porque su línea de acción tiene una apuesta firme por la calidad literaria y la cultura LGTB.

Ahora que Dos Bigotes ya lleva dos añitos y poco de exitencia, ¿qué balance hacéis?

Estamos inmensamente felices por hacer algo que nos apasiona y embarcarnos en esta aventura. Más allá de cuestiones económicas y de vender más o menos libros (a nadie se nos escapan las enormes dificultades por las que atraviesa el sector), estamos muy contentos (y agradecidos) por la respuesta de las lectoras y los lectores, por la visibilidad que estamos teniendo y por el apoyo que nos han brindado multitud de personas: otras editoriales, periodistas, librerías… Ojalá podamos seguir creciendo y continuar publicando durante muchos años más.

¿Podéis adelantarnos vuestra línea editorial en este año y venideros? ¿Tendremos más novela, os atreveréis con ensayo o poesía?

Este año lo hemos comenzado con teatro, que es algo que nos apetecía mucho y que nos hace especial ilusión. El libro en cuestión es Tan solo el fin del mundo de Jean-Luc Lagarce, la obra en la que está basada la última película de Xavier Dolan (Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes). Además, Lagarce, que falleció en 1995 con solo 38 años, es el autor contemporáneo más representado en Francia y uno de los nombres fundamentales de la literatura francesa del siglo XX.

Los otros títulos que tenemos cerrados para este 2017 son muy diversos, aunque predominará la narrativa. Os podemos adelantar que publicaremos tres novelas (de los autores Ariel Kenig, Julián Martínez Gómez e Isabel González) y también estamos trabajando en una antología de escritoras junto a Gloria Fortún y en un proyecto que combinará narrativa e ilustración con Fernando J López y Rubén Chumillas.

De momento no hemos dado el salto al ensayo o la poesía, más allá de algunos textos incluidos en distintas antologías, pero es algo que tenemos en mente y seguro que lo hacemos en los próximos años.

En varias entrevistas, y por vuestro trabajo en redes sociales, constatamos que queréis establecer una relación directa e íntima con las personas que leen vuestros libros. ¿Qué feedback recibís de este club de bigotudos?

Nos esforzamos todo lo que podemos para conseguir ese vínculo, y las redes sociales nos dan la oportunidad de interactuar de una forma más inmediata. Nuestra meta es que confíen en nosotros y que de algún modo Dos Bigotes sea «garantía» de calidad. Hasta ahora el feedback es muy positivo, y es un lujo que nos escriban para contarnos qué sensaciones les han provocado los libros que publicamos. Pero no solo a nosotros, nos consta que muchos autoras y autores bigotudos también reciben mensajes gratificantes. Y eso es algo que nos da ánimo para seguir adelante.

Publicasteis la primera novela gay inglesa con final feliz. ¿Pensáis que nos hacen falta más finales felices en la literatura LGTB?

En el caso de esta novela, Imre: una memoria íntima, del autor estadounidense Edward Prime-Stevenson, lo importante es el contexto en el que fue escrita. En 1906 no existían historias que dieran una visión positiva de la homosexualidad, y lo que hace Imre es, como explica Alberto Mira en el prólogo de la obra, reivindicar una identidad gay en primera persona. Ya no son personajes maltratados ni enfermos, sino que se les da la oportunidad de vivir su sexualidad y de expresar sus sentimientos sin sentir culpa por ello. En ese momento, lo revolucionario era que un personaje homosexual pudiera escapar de un destino trágico. En ese sentido, sí que creemos que en la historia de la literatura LGTB hubiesen sido necesarios más finales felices.

Editorial Dos Bigotes
Alberto y Gonzalo, editores de Dos Bigotes. Fotografía de Paul Rodríguez

¿En qué estado se encuentra ahora mismo la cultura LGTB? En una entrevista en chueca.com criticabais la alergia a ciertos lugares comunes de la literatura gay… ¿Es que nos faltan distintas propuestas de libros, películas, obras de teatro, representación en museos…?

La lucha por visibilizar la diversidad en todas sus facetas (sexual, afectiva, racial, ideológica.…) es una lucha que no se debe dejar de lado. Debemos tratar de que haya una mayor representación del colectivo LGTB en todos los ámbitos de la cultura, ya que nunca serán suficientes. Y nosotros intentamos reflejar esta diversidad a través de la literatura. Nuestra reticencia a esos lugares comunes de los que hemos hablado en alguna ocasión tiene que ver con el convencimiento de que las propuestas artísticas que aborden la realidad de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales deben ser cada vez más plurales para así dar cabida a las multitudes de voces y experiencias que conforman el colectivo.

¿Rescataréis autores que representen lo diverso del colectivo LGTB? En El Asombrario, comentabais que casi no existe literatura trans que salga del género ensayístico.

Uno de los empeños de la editorial es precisamente mostrar esa diversidad a través de la ficción. En este sentido, y respecto a reflejar la realidad de colectivos como el transexual, estamos especialmente orgullosos de haber publicado una novela tan especial como El sonido de los cuerpos de Fernando J López, en la que el autor trata con profundidad y conocimiento de causa un tema tan poco abordado en nuestra literatura como es el de los adolescentes trans.

¿Qué impacto tiene la feria del libro LGTBQ de Madrid en la que siempre participáis?

La Feria del Libro LGTBQ se lleva realizando desde 2014 en la parte peatonal de la calle Augusto Figueroa, en el barrio de Chueca, durante la semana del Orgullo LGTBQ de Madrid. Surgió como una iniciativa de Mili Hernández, dueña de la librería Berkana y editora de Egales, para apoyar y potenciar la oferta cultural en estas fechas. Hemos participado, junto a Mili y otras editoriales especializadas, en las tres ediciones y la idea es que tenga continuidad en el futuro.

Es cierto que de momento la repercusión podría haber sido mayor, pero la intención es lograr la implicación del Ayuntamiento y conseguir un mayor respaldo por parte de las instituciones. En este caso, lo importante es hacernos visibles, aportar nuestro granito de arena en el fomento de la lectura y que toda la gente que se reúne en Chueca sepa que, junto a la fiesta y las ganas de pasarlo bien, la literatura (y la cultura en general) es una herramienta muy útil para visibilizar la diversidad.

¿Qué recomendaciones nos hacéis de cultura LGTB? Desde libros (alguno antes de que Dos Bigotes llegase a nuestras vidas), películas, teatro…

Hay tanto (y tan bueno) que siempre resulta difícil hacer una lista de recomendaciones, pero podríamos empezar por dos películas: El celuloide oculto de Rob Epstein y Jeffrey Friedman y Der Kreis (El Círculo), un film que nos cuenta, a través de la mezcla de imágenes ficticias y documentales, los inicios del movimiento por la lucha de los derechos de los homosexuales en la Suiza previa a la Segunda Guerra Mundial.

Respecto a libros, dos clásicos que nunca fallan: El beso de la mujer araña de Manuel Puig y Orlando de Virginia Woolf (autora a la que hemos cogido mucho cariño después de publicar A Virginia le gustaba Vita de Pilar Bellver).

¿Y teatro? Tenemos puestas unas velas para que vuelvan a representar en España Angels in America de Tony Kushner…

 

Recordad que comentaremos A Virginia le gustaba Vita el miércoles 15 de febrero a las 19 horas en rincón de los clubs de lectura del Ágora.

La próxima semana publicaremos una entrevista con la autora, y, la semana previa, la propuesta de ejes de debate.

Reviviendo a Eddy Bellegueule

Nunca una obra tan breve nos ofreció tanto que comentar… Ahí-ahí estuvo con A Esmorga la charla que dio de si la lectura de Para acabar con Eddy Bellegueule (recuerda que siempre procuramos elaborar una ficha del autor y unas propuestas de debate). Lo cierto es que ya llevamos dos sesiones en las que la narración recoge el descubrimiento de la sexualidad en la adolescencia, como en el caso de El amor del revés. Llegamos a la conclusión de que era un tema ciertamente recurrente en la literatura con trama LGTBQ.

Casi todas las personas presentes coincidimos en destacar que la narración pasa de ser totalmente aséptica en la primera parte de la obra a enganchar a partir de la segunda mitad. Eso sí, siempre con el corazón encogido ante la dureza del relato de vida de Eddy, una dureza más sórdida y cruel que la que leímos en El amor del revés. Hay ciertas diferencias, claro: vida marcada por un pueblo en el que los destinos están diseñados desde el nacimiento y en función del género.

Nos parecía que el relato procedía de una época anterior, como unos cuarenta años atrás, pero no, estábamos ante la Francia actual y una idea muy desmitificada de la Europa de las libertades. Estableciendo un paralelismo con Galicia, sopesamos que aquí habría muchos pueblos más acogedores ante la idea de diversidad…

Para acabar con Eddy Bellegueule

Otro aspecto que nos suscitó nuestras dudas fue la cuestión de cómo tomaría su familia verse reflejada a través de su literatura. Pensamos, por una parte, que escribir este libro pudo ser un acto de redención, sobre todo tras leer en varias entrevistas con el autor que él entendía que la manera de comportarse despreciándolo se debía a lo inoculado por la sociedad. En este sentido, sobre la relación familiar, nos encantó cómo describió su entrada al Liceo con su flamante chándal nuevo, y cómo descubrió que este código no pertenecía al nuevo lugar donde él quería encajar.

A propósito de los códigos, notamos que efectivamente Eddy, convertido en Édouard, manifestaba el mismo clasismo que criticaba a sus orígenes, si bien llegábamos a comprenderlo desde el desdén a quien no supo apreciarlo por su pluma. Una pluma que, concluimos, fue el principal motivo de discriminación, ya que el personaje no desvela su condición sexual a nadie en ningún momento.

Club de lectura LGTB Queeruña

Acabamos la sesión con el intercambio de libros para degustar A Virginia le gustaba Vita y con una bella costumbre: ponerle punto y final al encuentro con unas cañas en un bar próximo al Ágora. Nos emplazamos para comentarlo el miércoles 15 de febrero a las 19 horas y, a quienes queramos, vernos un pelín antes en el encuentro del club de lectura de novela negra el 6 de febrero a las 20h en Berbiriana, quienes nos han propuesto el premio Planeta Todo esto te daré.

Ejes de debate: “Para acabar con Eddy Bellegueule”

En una semana tendremos nuestro primer encuentro del año del club de lectura LGTB Queeruña para comentar nuestros pareceres de la obra de Édouard Louis Para acabar con Eddy Bellegueule. Primeramente os dejamos, a modo de aperitivo, el vídeo que Ediciones Salamandra comparte en su canal de YouTube como presentación de la obra:

Como hacemos con cada lectura, os proponemos nuestros ejes de debate para el encuentro próximo miércoles 18 de enero a las 19h en la biblioteca del Ágora. Además de, por supuesto, la perspectiva LGTB, consideramos que hay otros temas sociales que se tratan en el libro y que de distintas maneras marcan el devenir del personaje de Eddy en Édouard:

  • El peso de la clase socioeconómica. Desde las primeras páginas hasta las últimas podemos identificar claramente el contexto empobrecido de la región francesa en la que viven Eddy y su familia, y el peso que tiene enfrentarse a la necesidad de aparentar una mejor condición en un pueblo en el que la única salida laboral es deslomarse en la fábrica.
  • La violencia como herramienta de comunicación. La idea del “tío duro” es un concepto que se maneja en toda la obra y que hace referencia a la exaltación de la fuerza sobre otros valores. No se trata solo de esa fuerza empleada en forma de bullying contra Eddy, sino también de la única herramienta con la que el personaje puede comunicarse con sus compañeros y con su familia.
  • La educación y la cultura como vía de escape. La obra acaba con la huida anunciada de Eddy a la universidad, donde puede acceder a la lectura que le abre puertas a otras personas y realidades. “A uno no se le ocurre huir porque no sabe que existen otros sitios. No sabe que la huida es una posibilidad. Al principio intenta ser como los demás, y yo intenté ser como todo el mundo“.

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Si entramos en materia LGTB se nos ocurren unas cuantas preguntas que nos surgieron tras leer la autobiografía, y sobre las que nos gustaría saber vuestra opinión el próximo 18 de enero:

  • ¿Por qué era más castigado Eddy, por cuestión de género -por su afeminamiento, sus gustos “poco varoniles”…- o por su orientación sexual? Destacamos una cita: “Lo lógico habría sido que también lo llamasen marica a él. El crimen no es hacerlo, sino serlo. Y sobre todo que se note”.
  • ¿Qué idea se transmite de la masculinidad? “Mi padre iba a hacer de mí un tío duro, estaba en juego su orgullo masculino”. Observamos cómo el machismo está presente en la obra en detalles como que el padre de Eddy obligase a la madre a dejar de trabajar cuando ella ganaba más dinero que él.
  • ¿Cómo vive Eddy su sexualidad? La obra se centra su infancia, marcada por la negación de sus deseos. “Usaba las palabras marica, loca y sarasa para alejarlas de mí. Decírselas a los demás para que dejasen de invadir mi espacio”.
  • ¿De qué manera se muestran los primeros encuentros sexuales en la adolescencia? Para evitar hacer spoiler si aún no habéis llegado a esta parte, solo mostraremos esta cita: “Jugar a ser homosexuales era una forma de mostrar que no lo eran”.

O paso de Eddy a Édouard

Comezamos ano coa primeira lectura de 2017: Para acabar con Eddy Belleguele, do novísimo escritor revelación Édouard Louis (nado no 1992). Hoxe queremos achegarvos á súa figura antes de compartir a proposta de eixos de debate que teremos o 18 de xaneiro ás 19h na biblioteca do Ágora.

Sempre resulta relevante falar de quen escribe os libros que analizamos no club de lectura LGTB Queeruña, máis se cabe no caso desta autobiografía. Se xa comezáchedes a ler a obra, saberedes que Édouard Louis naceu en Picardía, unha rexión industrial do norte de Francia, na que a poboación semella predestinada desde o seu nacemento a seguir un estilo de vida que xira en torno ós ríxidos estándares de clases e ó duro traballo fabril. Todo fiado pola violencia, principalmente a da pobreza e a das atribucións de comportamento determinados polo xénero. Édouard fala de como a literatura lle serviu como ferramenta para falar das cousas que a sociedade relegou ó silencio e á privacidade. O certo é que este bote salvavidas chegou tarde: ós 18 anos -“ler era un signo de feminidade“.

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Ós 16 anos mudou o seu nome e a súa vida escapando da que fora a súa casa para poder vivir o seu renacer nun entorno menos hostil. Tras ser rexeitado por varias editoriais -“esa realidade non existe en Francia” refutáranlle- finalmente publicou Para acabar con Eddy Bellegueule en 2014, e xa vendeu máis de 250.000 exemplares, traduciuse a máis dunha decena de idiomas e, confesa o autor, desembocou en case 3.000 cartas de lectores contándome a situación de sufrimento que eles tamén viviran. Un sufrimento que, aínda estando asentado no proceso evolutivo da vida universitaria, deixa sedimento nas súas relacións familiares: “son o único que estudou, bótanme en cara como visto e como falo, coma se todo fora un ataque”. Nesta mesma entrevista de El País, admite, “non creo que meu pai sexa culpable de chamarme marica cando era rapaz. É o sistema quen o produciu”.

Édouard Louis rematou a súa formación en Historia e Socioloxía mentres publicou o seu segundo libro: Pierre Bourdieu. A insubmisión como herdanza. Actualmente atópase finiquitando a súa terceira obra, Historia da violencia, na que novamente falará de desigualdades na sociedade francesa, neste caso, cos inmigrantes arxelinos. Semella incrible que a literatura política siga desvelando casos tan desgarradores, e, ó tempo, resulta sanador que existan autores coma el para achegarnos unha realidade que de non ser pola literatura quedaría silenciada.

Bonus track:

-O libro gañou o Premio Pierre Guénin contra a Homofobia.

-Neste ano teremos adaptación cinematográfica.

Twitter e páxina web de Édouard Louis.

-Entrevista ó autor na revista cultural Arcadia:

Un debate que nos dejó la cabeza del revés

Esta semana tuvimos nuestro último encuentro del año para comentar El amor del revés, de Luisgé Martín. Desde luego, llevamos un par de sesiones en las que los pareceres fueron muy contrapuestos, algo que hizo los debates muy interesantes.

Entre quienes adoraron este relato autobiográfico y quienes lo detestaron por exceso de florituras literarias, convenimos que la obra da para tratar muchos aspectos que, aunque el autor explicase en múltiples ocasiones que son universales, es el colectivo homosexual el que mejor se puede sentir identificado: cómo resolver la asunción de la propia sexualidad, la homofobia interiorizada y cómo vivir con ello en un entorno hostil.

Nos gustó especialmente la descripción de una España que comenzaba los primeros años de la democracia, de las primeras revistas eróticas, de cómo se lograba conocer a otras personas por medios de las páginas de contacto, ahora reconvertidas en apps para teléfonos inteligentes.

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Hubo discrepancias en la manera de empatizar con la historia personal de Luisgé: ópticas en las que se apreciaba la ternura e incluso la comicidad de la descripción pormenorizada de sus neurosis, aunque también rechazo del personaje por no haber sido líder de los cambios sociales, incluso ante sus manifestaciones del peso de los valores culturales cristianos. Entre todos vimos un relato en el que se entremezclaba un cóctel de amor, sexo y autoafirmación de la identidad.

En su conjunto, comprendimos que, aunque la historia contada por Luisgé es dura y demuestra una salida del armario muy compleja, el personaje partía de un contexto mucho más favorable que el que podría tener una persona que viviese en un pueblo o que no pudiese acceder a la educación universitaria. Destacamos la propia clase social a la que pertenecía, ya que se podía permitir salir de noche casi todos los días de la semana.

Esta tercera sesión del club estuvo llena de matices y casi nos hizo encontrarnos no con uno, sino con dos o tres libros diferentes según la perspectiva de cada persona. Tanto si nos había gustado como si no, el debate nos animó a darle otra lectura a la obra. Ya con Para acabar con Hedí Bellegueule en la mano, nos despedimos hasta 2017, cuando publicaremos una ficha del autor y propuestas para el debate de nuestra próxima lectura. Recuerda, nos vemos el 18 de enero (penúltimo miércoles del mes) a las 19h en la biblioteca del Ágora.

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Curiosidades sueltas de este tercer encuentro:

El País Semanal la recoge en sus recomendaciones de libros publicados en 2016.

-La obra nos recordó a las memorias de Terenci Moix.

-Hablando sobre la terapia conductista que siguió el personaje y su mejor amigo, recordamos la cuenta de instagram lgtb_history en la que compartieron el caso del primer homosexual que siguió esta dudosa terapia.

-El 6 de febrero a las 20h en la librería Berbiriana el club de lectura de novela negra La Torre del Crimen nos ha invitado a comentar el premio Planeta Todo esto te daré, en la que hay una trama homosexual. ¿Os animáis?

Ejes de debate de “El amor del revés”

Queda una semana para nuestro último encuentro del año y no podemos aguantar las ganas de proponeros unos ejes de debate para El amor del revés, de Luisgé Martín. Aquí van cinco líneas a las que, naturalmente, añadiremos más aspectos en vivo y en directo.

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  1. Educación como pilar en la formación de la personalidad. ¿De qué manera ha influido la formación religiosa de Luisgé en su aceptación? Él mismo explica que incluso en una familia no practicante como la suya, los valores cristianos pesan en el arraigo sociocultural (el sentimiento de culpa, el sacrificio…). También comentaremos la existencia, aún a día de hoy, de terapias psicológicas para reconducir la sexualidad, como la que siguió el autor en su juventud.
  2. La soledad en compañía. “Durante unos años he vivido de la nada, de la invención de la vida” recoge en su obra. El libro es una gran reflexión sobre cómo entender la soledad, pasando de luchar contra ella a admitirla como reveladora.
  3. Aceptación, confesión y orgullo. Resulta culmen ese momento en el que, como escribe en el libro,”comprendía que no estaba enfermo, pero sentía que sí lo estaba”. Tras decirse a sí mismo que es homosexual, llega la ocasión de “expulsar mundos y diablos del cuerpo” -de nuevo el peso religioso-, y, tras la confesión, surge el orgullo: “Yo censuraba las manifestaciones, no hay que estar orgulloso, pero sí lo estaba, de haber sobrevivido, de seguir teniendo sexualidad y razón de amor, de mantenerme en pie y no sentir vergüenza, de haber evitado la traición, el suicidio o la locura […] Aprendí a aprovechar ese orgullo y empecé a contarlo: que había sobrevivido, que amaba a los hombres, que estaba de pie, que no sentía vergüenza, que tenía las manos limpias. Endurecerse sin hacerse piedra: ése es el orgullo”. ¿Cómo habéis vivido estos tres pasajes vitales?
  4. Ser gay en los 80. Comentaremos cómo se vivió una sexualidad diferente en la España de la Transición, en la que los encuentros eran casi exclusivamente anónimos, vinculados a lo sórdido como los urinarios públicos o los cines pornográficos. También indagaremos en los códigos y estrategias para conocer a otras personas LGTB en un momento en el que no existían ni la geolocalización ni las apps.
  5. ¿Guetos o paraísos? “El espectáculo de ver a tantos homosexuales era admirable […] No era un gueto, era júbilo” escribe en una de las páginas. El autor pasa de renegar de los locales de ambiente a defenderlos como espacios de libertad sexual. ¿Cómo los consideráis: todavía necesarios o resistencia de un sistema capitalista basado en el supuesto poder adquisitivo gay?

Además de estas propuestas, os dejamos estos documentales y reportajes para curiosear antes del encuentro de la semana que viene:

Ficha del autor: Luisgé Martín, la prosa intensa

¡Hola, queeruñ@s! Quedan dos semanas para el último encuentro del año en el que comentaremos El amor del revés, de Luisgé Martín. Hoy os traemos, como siempre intentamos, la ficha del autor. La semana que viene publicaremos los ejes sobre los que podemos hacer el debate -sin spoilers, prometemos-.

Luisgé Martín estuvo el pasado 24 de noviembre en A Coruña, dentro del ciclo Letras de Outono de la Fundación Luis Seoane. Tras desvelarnos que este libro es la clave que ayuda a poner en contexto el resto de su trayectoria, nos explicó algunos aspectos de su madurez, la personal y la literaria. “Haber logrado encontrar la felicidad, por breve que sea, en las pequeñas cosas” fue la más íntima, y “la consecución de un ejercicio de mi estilo para cambiar de registro”, la novelesca.

Nacido en Madrid en el año 1962, Luis García Martín -Luisgé desde 2009- se licenció en filología y se convirtió en un gran amante de la literatura: lee más de 100 libros al año que registra de manera ceremoniosa en un documento excel. Desde que comenzó a escribir en 1989, atesora tres galardones de narrativa, habiendo sido el último el Premio Vargas Llosa NH de relatos, en el 2012. Su recorrido literario comprende libros de cuentos, cinco novelas y la obra autobiográfica El amor del revés.

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Dentro de su trayectoria encontramos referencias a lo LGTB antes de la publicación de El amor del revés. Por una parte, en la antología de cuentos homoeróticos Tu piel en mi boca, publicado por Egales en 2004; y en otra antología, Lo que no se dice, en 2014 con la editorial Dos Bigotes. En novela, La muerte de Tadzio presenta una trama homosexual bajo trasfondo inspirado por la obra Muerte en Venecia.

Sin ánimo de desvelar el final de El amor del revés, Luisgé se casó hace diez años con Axier Uzkudun -acogidos a una Ley de matrimonio igualitario recién estrenada-  y viven su relación de pareja con plena normalidad (algo que al joven Luisgé le resultaba inimaginable). Destaca su labor como defensor de los derechos LGTB, pues en todos los foros en los que le es posible -especialmente desde la prensa- ensalza la diversidad sexual.

¿Nos vemos el próximo miércoles 21 a las 19h en la biblioteca del Ágora para comentar El amor del revés? No te pierdas la propuesta de ejes de debate que publicaremos en este blog la próxima semana.

Luisgé Martín en Queeruña

Tras nuestro último encuentro para hablar sobre A Esmorga, al día siguiente tuvimos la primera actividad paralela del club de lectura Queeruña con uno de los autores de nuestra siguiente lectura: Luisgé Martín. Contamos con su presencia por A Coruña dentro del ciclo Letras de Outuno de la Fundación Luis Seoane, y allí que nos fuimos algunxs queeruñxs a escucharle.

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Luisgé es un gran orador capaz de atravesarse a sí mismo, no solo en lo literario, y con una gran capacidad para embaucar a su público. En la hora y media que compartimos con él -por cierto, con la mayor afluencia al ciclo de escritores de la Fundación- nos desgranó los grandes temas que trata su novela autobiográfica El amor del revés. Intentaremos no soltar mucho spoiler porque aún queremos dejar algo para comentar en nuestra sesión del 23 de diciembre…

“Nunca podré escribir nada más íntimo que esta novela”. Así inauguró Luisgé su relato. “Creo que a su vez es la llave que explica otras temáticas que llevo tratando en toda mi trayectoria literaria”, aclaró. El título de la novela lo aventuraba, pero él insistió: “el amor es el gran tema; no el amor homosexual, sino el sentimiento generalizado que se encuentra en la historia de alguien que solo busca compartir su vida con alguien”. La imposibilidad de materializar ese amor atormenta al joven Luis, que se ve “contra la intolerancia de una sociedad que crea una serie de daños que en realidad son falsos, pues yo nunca he hecho sufrir a nadie a causa de mi condición sexual” matizó.

A medida que pasamos páginas de El amor del revés vemos crecer a Luis, formando su identidad en una adolescencia complicada ante el propio juramento de negar sus afectos. “Haber escrito esta historia me ha evocado aquella época y he sentido nostalgia del chaval que fui, de ese amor por la vida que tenía, y he corroborado que es cierto lo que decía Kierkegaard: la vida solo puede ser comprendida hacia atrás, pero vivida hacia delante”, relató.

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Tras remontarse a su adolescencia se trasladó a 2001, cuando le surgió la idea de escribir la novela, “justo después de haber leído Rojo y negro de Stendhal”. Explicó que la trama le resultaba inverosímil, “¿cómo se podían sufrir tantas penurias por enamorarse de una persona de otra clase social? Con El amor del revés quise componer mi particular Rosa y negro, una novela que cuando alguien lea en el siglo XXII se pregunte cómo podía aquel chaval haberlo pasado tan terriblemente mal por el hecho de amar a alguien de su mismo sexo”, sentenció.

Gracias a la publicación hace dos meses de su obra, Luisgé confesó haber recibido mensajes por distintos canales de personas que le relataban su historia. “La mía era un cuento de hadas comparado con alguno de los testimonios”, comentó. Compartió también una anécdota de una profesora que empleó su libro para tratar la intolerancia y la homofobia en sus clases, “algo que me ilusionó muchísimo, pues si mi novela puede además ser un sitio o una herramienta donde apoyarse, habré cumplido también con mi parte activista por la visibilidad“. De aquella clase, por cierto, salieron tres estudiantes del armario. Algo inimaginable para “la cucaracha” que decía sentirse Luisgé como adolescente.

El amor del revés retrata una España que estaba comenzando a saborear la Transición y el paso a una democracia. “Mis padres, ante un día que estaba notablemente deprimido, me sometieron a un cuestionario en el que cupieron desde drogas hasta embarazos no deseados antes que la homosexualidad, pues eso era algo de gente marginal, no de una familia donde no había ningún problema”. A día de hoy, con su pareja desde hace 18 años y actual marido, proclama que a sus sobrinas nadie podrá meterles la idea de que cualquier orientación sexual pueda ser una enfermedad, “porque han crecido viéndonos con absoluta normalidad, por eso yo creo que cada uno, desde nuestros propios altavoces, debemos hacer activismo desde la visibilidad” concluyó entre aplausos.

Si queréis saber más del paso de Luisgé Martín por A Coruña, compartimos la repercusión en medios generalistas:

¿Nos vemos el miércoles 21 de diciembre a las 19h en la biblioteca del Ágora para debatir nuestras impresiones? Comenta aquí, síguenos en el Twitter @clubqueerunha y en las previas que publicaremos en las siguientes semanas antes del último encuentro de 2016.

Segundo encontro: pero “A Esmorga” era queer?

Este mércores 23 de novembro tivemos a segunda sesión do club de lectura Queeruña no que debatimos sobre A Esmorga, unha obra clásica da literatura galega que deu moito de si para o curtiña que é! Tras facer unha primeira rolda de impresións, fomos tirando dos puntos de análise.

Case todas as persoas que estabamos comentamos que, aínda que foi lectura obrigatoria no instituto, poucas referencias á homosexualidade tivemos por parte do profesorado que impartía Lingua e Literatura Galegas. Reparamos no subxectivo das ensinanzas académicas, e preguntámonos cantas referencias a personaxes LGTB perdemos no noso transcurso didáctico. Incluso, na revisión recente, foron varixs queeruñxs quen comentaron que pasáreselles por alto a trama homosexual. Vimos que esta era a cita máis evidente en todas as páxinas:

Endexamais resultou claro si se tiñan agarimo ou xenreira, pois non podían andar o un sen o outro e nunca os ollei bébedos por separado… Cando non bebían non se saudaban apenas…

Máis polo miudo, coincidimos na grande capacidade de Blanco Amor de trasladarnos as atmósferas: o frío, o temporal, a chuvia e atmósfera da taberna, tal que case acabamos de ler coa resaca de toda a esmorga que levaban enriba os protagonistas. Ademais, comentamos como a obra está cargada de culpa, mono do alcol e sordidez a través de “o pensamento”, leitmotiv constante en toda a novela que atosiga á personaxe principal.

Iso si, a calidade narrativa non quita que o fío argumental non fora moi do noso gusto, se ben consideramos que fai un bo retrato social da Galicia da metade do século XX. Nesa Galicia nun entorno urbanita, apreciamos unha clara marxinalidade e unha visión das mulleres coma putas ou santas, representadas estas últimas no estereotipo da nai preocupada ou na muller-boneca como ideal da muller perfecta que en realidade, non existe.

Doutra banda, se ben o fío argumental é sinxelo, atopamos unha serie de matices que deixan entrever, se cadra, o alter ego dun Blanco Amor que tivo que reprimir a súa propia sexualidade e agochar onde non se podía un subtexto dos xestos que a masculinidade imperante permitía ou non. Incluso a propia personaxe homosexual, O Milhomes, ben puidera ser unha crítica sobre o estereotipo do afeminado de quen facer burla.

Coas súas luces e sombras, tivemos unha horiña de agradable debate dunha obra da que tirar un subtexto LGTB con lupa, especialmente en compartación coa primeira lectura, moito máis explícita, El azul es un color cálido.

Anotacións á marxe e curiosidades:

Previa do autor: Eduardo Blanco Amor

Seguimos cunha nova entrada deste Club de lectura Queeruña… Queeruña… Que pasou pola vosa mente a primeira vez que escoitáchedes falar do club?

Somos ben conscientes de que a palabra queer (termo que, simplificando moito, fai referencia á identidade daquelas persoas non heterosexuais ou de xénero non binario) aínda non é de uso cotiá, así que cando alguna persoa se interesa polas nosas actividades adoitamos a definirnos como un espazo no que poder compartir con liberdade e confianza reflexións e opinións sobre cultura e literatura LBGT*. E grazas a este rebumbio de siglas, algúns nomes clásicos das letras gays e lésbicas entran en xogo: Oscar Wilde, Virginia Woolf, Lorca, Capote, etc.

Ao mesmo tempo, o máis habitual cando cursabamos historia da literatura, era que non se fixera mención algunha acerca da orientacion sexual de moitas das autoras ou dos autores estudados. E todo porque a nosa sociedade ten á súa disposición unha ferramenta moi poderosa: a idea da heterosexualidade obrigatoria (para afondar máis neste concepto, ler a Adrienne Rich). Grazas a mesma, a non ser que fagamos explícita a homosexualidade dunha persoa, todas damos por suposto que esta é heterosexual, casou, tivo fillos, etc.

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Isto mesmo foi o que aconteceu cando nalgún momento do noso paso polo sistema educativo nos presentaron a figura de Eduardo Blanco Amor. Nado en Ourense en 1897, é coñecido como un dos máis importantes escritores da lingua galega, renovador da narrativa (A Esmorga; Os Biosbardos; etc.), axitador cultural dende o exilio, autor de teatro; etc. Pero en poucas das súas biografías fálase de Blanco Amor como un escritor homosexual. Esta cuestión, que por suposto se traslada aos seus escritos, omítese, invisibilízase. Tendo en conta que a historia (e tamén a historia da literatura) está escrita dende a “normalidade” heterosexual, tampouco deberiamos extrañarnos moito.

En relecturas da súa obra e da súa figura máis recentes, outras autoras significadas pola súa escrita diversa en termos de afectividade, puxeron o foco nesta cuestión. Por exemplo, María Xosé Queizán fala de el “como un home torturado pola significación sexual que tiña a súa homosexualidade”. Tamén Teresa Moure, na súa obra (de máis que recomendable lectura) Queer-emos un mundo novo fala de Blanco Amor e de A Esmorga nun capítulo dedicado á literatura galega queer.

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Si, si. A Esmorga. Na próxima sesión do Club de lectura abriremos o debate sobre acaso a obra máis (re)coñecida de Blanco Amor. Un libro que pasou por todas as nosas mans, e que foi explicado en moitas ocasións como unha obra de crítica social, pero sen aproveitar todas as súas posibilidades como ferramenta para abordar a construción das masculinidades; a representación da homosexualidade; a violencia e a homofobia; etc.

En todo caso, estas son cuestións que falaremos no noso próximo encontro. A que non pensarades na Esmorga como unha lectura para o Queeruña? Por convidad@s estades a compartir reflexións. Será o próximo mércores 23, ás 19.00 na biblioteca do Centro Ágora. Vémonos!